LA LECHERÍA EN LA ARGENTINA COMIENZA A TRANSITARUN NUEVO CICLO
::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::

Fuente: La Capital, 06/06/2010

La lechería vuelve a transitar un escenario alentador. Tras una sequía que parece haber quedado en el recuerdo y buenos precios internacionales, los actores de la cadena ven un escenario alentador en el corto plazo, con señales que dan cuenta además de un cambio estructural en el sector.

No obstante, nadie se anima a tirar la primera piedra a la hora de garantizar que esta tendencia vino para quedarse, ya que el sector experimentó en el medio una enorme transformación tanto de la producción primaria como del esquema de negocios y la estructura empresarial que los sustenta.

En este contexto alentador, se vislumbra un cambio de expectativas en los productores tamberos que provocan un incentivo en la producción que, al mismo tiempo, puede ser un disparador de una mejora de la actividad.

Así como la cadena de la carne y otras fueron transitando procesos de cambios a partir de distintas variables tanto climáticas, como políticas y de mercado, la actividad lechera está haciendo lo propio, aunque no todos los actores vislumbran una senda unívoca.

Por un lado, están quienes consideran que en los últimos años el sector fue protagonista de un proceso de concentración y transformación a nivel de la producción primaria que llevó a una mayor intensificación de la actividad, similar a la que ocurrió en otros países del mundo, pero que aporta beneficios a los actores.

En cambio, otra tendencia considera que eso provocó la expulsión del sistema de muchos pequeños y medianos productores en una actividad que cuenta con lugares para todos.

Los datos concretos indican que actualmente los precios internacionales están bordeando los 4.000 dólares la tonelada de leche en polvo para exportación y, si bien la Argentina exporta sólo un 20 por ciento de su producción, este nivel de cotizaciones tienen su impacto en el mercado interno, que viene mostrando solidez, ya que en apariencia el consumidor consolidó ese valor con inflación incluida.

"El precio internacional, el histórico, estuvo siempre alrededor 1.700 dolares la tonelada para la leche en polvo. Desde el desde 2006 levantó y se llegó a la burbuja en 2007 con un valor de 5 mil dolares la tonelada. Después cayó en febrero de 2009, a 1.700 dólares, el nivel más bajo en años y en noviembre subió a 3.400, aumentado un 100% en 9 meses", indicó el Ing. Agr. Luis Marcenaro, de Producir XXI y agregó: "Hoy sigue manteniendo ese valor, aunque en los últimos tiempos, se fija en la licitación de la empresa Fonterra una suerte de indicador que lo ubica en el mes de abril en los 3.900 dólares", dijo.
Por otra parte, explicó que "no conviene que el precio de la leche este alto porque se exportaría mucho más y de esta manera se puede desacomodar el mercado interno".

Precios atractivos

Para Alejandro Galetto, coordinador de la Junta Intercooperativa de Productores de Leche, los precios internacionales mejoraron y son "muy atractivos". El especialista señaló que "si bien los valores a nivel mundial oscilan los 4.000 dólares, las cotizaciones argentinas van por detrás, pero se están acercando".

"El mercado regional, sobre todo Brasil, está con una fuerte demanda. Hay que ver que pasa con el tema del dólar, que se está fortaleciendo y cuando esto sucede, normalmente los lácteos «estornudan»", dijo en referencia a que sienten el impacto de cualquier oscilación de precios.

El analista acotó que hay que ver qué pasa con China, un país "que viene creciendo a un nivel fenomenal" y que se perfila como un exportador internacional. Sin embargo, apuntó que "se quedó estancada tras el accidente de la melomina, donde empezaron a trabajar al interior de la cadena y de golpe pasó a ser un gran importador de leche".

"Toda la oferta mundial descansa en Europa y en el Río de la Plata, con una clase media que se expande en el mundo y los lácteos cumplen un rol importante en la dieta", opinó Galetto.

Entre los analistas hay coincidencia en que la mejora de los precios es clara y abre una nueva perspectiva para el sector. De todos modos, Eduardo Maritano, coordinador de la Mesa Nacional de Productores Lecheros, tiene dudas sobre si esta situación es el final de un ciclo que comenzó un tiempo atrás y que no fue muy bueno. "La lechería como agronegocio fue bárbaro, pero estar en la Argentina le pone cierto riesgo. La espada de Damocles del intervencionismo arbritario complica las cosas, por lo cual, es difícil predecir si estamos en vistas de un nuevo ciclo", consideró.

Precisamente, en todo este proceso, se dieron una serie de transformaciones tanto a nivel de la producción primaria como de la industria. Al respecto, Maritano explicó que en un mercado incierto como el que se dio en la Argentina en los últimos años, sobrevivió quien tuvo más espalda financiera. "En la cadena de la carne pasó eso, aguantó el grande y el productor mediano y pequeño liquidó sus vacas.

En este caso, se cayeron 2.500 tambos y se mantiene el mismo nivel de producción", dijo. Con lo cual, esto demuestra que "se intensificó la producción a fuerza de tener menos precio por unidad de producto y se concentró más el sector", indicó y agregó: "Los más optimistas ven esto como un fenómeno de más eficiencia pero no hay derecho a que ningún productor se caiga. Hace falta un mercado con reglas de juego y previsibilidad".

A su juicio, en la provincia "hay una lucecita en el final del túnel" en función del decreto del gobierno santafesino que fija precios de referencia.

El decreto que lleva la firma del gobernador Hermes Binner fue producto de un consenso de la industria y los tamberos en la provincia de Santa Fe, para la formación de un Consejo Económico de la Cadena de Valor Láctea creado con la intención de desarrollar un precio de referencia, el cual se logra a través de una red de laboratorios que realizan los análisis de calidad y le dan mayor transparencia a los valores.

También para Marcenaro se dio este proceso de intensificación, porque la producción de soja se simplificó con el uso del glifosato y la semilla transgénica y le quitó área a la ganadería de leche. Sin embargo, lo que a priori se observa como una desventaja, en rigor salvó al tambo. "Hay más vacas por hectárea y las áreas que no se usan para tambo se utilizan para agricultura", dijo y explicó que esto "signficó una gran concentración para el sector, pero es un fenómeno que se da en todos los países del mundo". A su juicio, "lo que salva al mediano y al chico es la intensificación".

En ese sentido, uno de los puntos que destacan los analistas es el impacto positivo que esto tuvo sobre el precio de la leche para el productor, así como en el valor de la carne o el animal.

"El precio de la leche al productor en octubre de 2009 estaba 0,83 peso por litro y en abril de este año 1,30 pesos por litro, lo que representa un 57% de incremento, una mejora sustancial. También se refleja en la vaquillona de tambo que valía 1.000 dolares y ahora 2.000 dólares, el valor se duplicó porque faltan animales", indicó Marcenaro quien, por otra parte, señaló que la mejora es estructural, porque el mercado interno está sólido y el consumidor convalidó los precios actuales.