- ¡Siempre lo mismo. Para esta época se nos viene el calor y el agua no alcanza! – rezongó Belcha, siempre dispuesta a ver lo negativo.
- ¡Para mejor, poca sombra tenemos! – se sumó Margarita.
- Menos mal que a la noche refresca un poco y nos dejan entrar a las pasturas.- terció Blanca, siempre dispuesta a ver la mitad llena de la botella.
- Y a todo esto ¿Cómo va el tema de la leche? ¿Seguiremos pudiendo producir? – quiso saber Margarita.
- ¡Si no nos recuperamos ahora que empieza el verano y la producción baja por el calor…! – aseveró Belcha, haciéndose la entendida.
- Es verdad que entramos en una época del año donde la oferta se balancea y las usinas aflojan la presión, buscando abastecerse para el próximo invierno, pero también es cierto que las cosas se estaban poniendo castaño oscuro para muchos productores. Muchos insumos aumentaron y el precio de la leche está fijo hace un año. Por otra parte las señales negativas, que se recibieron el otoño pasado, no ayudaron a las inversiones en pasturas y verdeos. – describió Blanca.
- Y ¿mejoró el panorama para el futuro? –insistió Margarita con aire preocupado.
- Algunas cosa sí, pero falta mucho todavía. Yo creo que hasta que los tambos no puedan participar en forma individual en la determinación del precio siempre van a estar supeditados a las condiciones fluctuantes de un mercado muy condicionado. – aseveró Blanca.
- ¿Cómo es eso? – Preguntó Belcha. – La unión hace la fuerza. Protestó con convicción.
- Sin duda - Manifestó Blanca. - A lo que me refiero es que las condiciones de comercio de la leche no se pueden hoy dejar por escrito en forma previsible. Fijáte que un productor vende un cereal o la hacienda en consignación y hasta ahora no puede hacerlo con la leche que entrega, ¡y se la pagan bastante después y muchas veces no sabe ni a qué precio!. Éste es un negocio dónde la parte de venta no la maneja el tambero.
- ¡Pero imposible cambiar eso! – protestó Margarita
- Hasta ahora, así fue. – asintió Blanca. Hay algunos proyectos en la legislatura que buscan ponerle el cascabel al gato, pero hasta ahora son proyectos nomás. Incluso la participación del Estado en este punto y si se tiene que crear un Instituto mixto, están en discusión.
- Y mientras los hermanos pelean, los devoran los de afuera… remató Belcha, emulando a Martín Fierro.
- ¡Ojalá en la Mesa Nacional los Productores puedan llevar una postura clara y conveniente para los tamberos! – deseó Margarita.
- ¡Ojalá! No hay negocio si no se busca que todas las parten ganen en forma equilibrada. Todo lo demás es imposición por la fuerza. – reflexionó Blanca. - El tema es que el Estado es quien debe equilibrar esto y muchos desconfían de su inclusión en esto.
- Motivos hay, pero es el único camino posible, me parece – rumió Margarita, no sin cierta razón… |